¿TU HIJO PASA DEMASIADAS HORAS JUGANDO A VIDEOJUEGOS? ¿Y SI INVIRTIESE SU TIEMPO LIBRE EN JUEGOS DIDÁCTICOS?

Resulta habitual que niños y niñas inviertan gran parte de su tiempo con videojuegos. Juegos adaptados a sus inquietudes, con los que socializar y probar su competitividad pueden desplazar a los jugadores de la pantalla al tablero. En este sentido, aunque la edad mínima recomendada para jugar a Armiño es de 14 años, por los elementos que componen el juego y la forma en que sus textos están elaborados, más enfocados a adultos y adolescentes, pueden jugar perfectamente niños mayores, de 6-8 años, siempre que un adulto les ayude en el proceso inicial de descubrimiento de las reglas y las dinámicas del juego.

Armiño puede tener una complejidad  y mecanismos similares a los del ajedrez (juego que pueden jugar niños incluso a partir de 4 años en algunas casos) Sin duda con la ayuda de los adultos al principio nuestros hijos mayores de estas edades podrán jugar a Armiño por simple diversión y como entrenamiento mejoría de la concentración, la memoria y la creatividad; siendo un complemento a la educación y formación mucho más recomendable que otros videojuegos más adictivos y menos didácticos.

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